9 de junio, Día Internacional de los Archivos. Comunicado:
La Asociación de Archiveros de Canarias (ASARCA) quiere alzar la voz para denunciar la situación de vulnerabilidad, parálisis institucional y abandono que sufre el patrimonio documental del archipiélago.
La legislación que nos regula, la Ley 3/1990 de Archivos de Canarias, cumplió recientemente 36 años de vigencia. Lo que nació como una herramienta para proteger nuestra historia colectiva se ha convertido hoy en un texto obsoleto que se incumple de forma sistemática ante la pasividad de las administraciones públicas.
Desde ASARCA señalamos las cuatro grandes deudas que el Gobierno de Canarias y las corporaciones insulares y locales mantienen con los ciudadanos y sus archiveros:
1. El "fantasma" del Archivo General de Canarias
Es una de las mayores paradojas de nuestra ley de archivo: el Archivo General de Canarias, exigido por ley en su artículo 14, no existe. Treinta y seis años después, la institución que debería centralizar, coordinar y custodiar la memoria del Gobierno autonómico sigue siendo una ficción sobre el papel.
2. La inactividad crónica del Consejo de Regional de Archivos
El artículo 11 de la ley regulaba el Consejo Regional de Archivos como el órgano consultivo fundamental para coordinar las políticas documentales de la comunidad autónoma. Denunciamos la inoperatividad de este órgano, abocado a la inactividad. Sin un Consejo activo y vinculante, el Sistema de Archivos de Canarias carece de la dirección y la cohesión necesarias, dejando a los archivos de los Cabildos y Ayuntamientos en una total desconexión institucional.
3. Archivos sin profesionales al frente
El artículo 16 de la ley obliga a dotar a los archivos de personal técnico cualificado. La realidad es que la situación de los archivos de Canarias es dramática: decenas de archivos municipales carecen de un archivero o técnico titulado. La gestión de documentos históricos y administrativos recae a menudo sobre personal sin formación específica o se abandona a su suerte, provocando un cuello de botella que bloquea el derecho al acceso a la información y a la transparencia que la ciudadanía exige.
4. El gran vacío de la administración digital
La Ley de 1990 nació en un mundo analógico. Canarias sigue sin un marco normativo autonómico actualizado que regule la preservación digital a largo plazo, el documento electrónico o la interoperabilidad.
Nuestro llamamiento: Por una nueva Ley de Archivos ya.
ASARCA no quiere limitarse a la queja. Los archiveros y archiveras de Canarias exigimos el compromiso político real para impulsar la tramitación de una nueva Ley de Archivos de Canarias. Una ley que dote de presupuesto finalista la contratación de profesionales, que reactive y reforme el Consejo de Archivos, que cree de una vez el Archivo General y que adapte nuestras instituciones a la era digital. No hay transparencia ni identidad sin archivos; y no hay archivos sin el respaldo material que la ley exige.
Por la dignidad de nuestros profesionales y la custodia de nuestra memoria colectiva.
Asociación de Archiveros de Canarias (ASARCA)
